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Si hay algo que nos encanta es rescatar esos sabores de siempre, esos que nos transportan a la cocina de nuestras abuelas con solo cerrar los ojos. Y hoy venimos a hablaros de uno de los postres más emblemáticos de la comida asturiana: las manzanas asadas. Ese dulce sencillo, humilde pero absolutamente delicioso que ha endulzado tardes de invierno durante generaciones enteras.

¿Por qué las Manzanas Asadas son Tan Especiales en Asturias?
Vamos a ser sinceros: Asturias y las manzanas son prácticamente sinónimos. Aquí la manzana no es solo una fruta, es cultura, tradición y economía. Desde la sidra hasta los postres más tradicionales, la manzana reina en nuestra tierra verde. Y cuando hablamos de recetas de la abuela, pocas cosas superan el aroma de unas manzanas cocinándose lentamente en el horno, perfumando toda la casa con ese olor a canela, azúcar caramelizado y mantequilla fundida.
Este postre casero es la demostración perfecta de que no hace falta complicarse la vida para crear algo memorable. Con ingredientes básicos que todos tenemos en casa y un poco de paciencia mientras el horno hace su magia, conseguimos un resultado espectacular que deja a todo el mundo con ganas de repetir.
Este postre tradicional representa todo lo que amamos de la comida asturiana: sencillez, calidad del producto, sabor auténtico y una conexión profunda con la tierra. Cada bocado es un homenaje a nuestros pomares, a nuestras tradiciones y a esas manos expertas que llevan décadas preparando este dulce.
La Estrella del Show: La Manzana Reineta
Si queremos preparar unas manzanas asadas de verdad, de las que quitan el hipo, tenemos que hablar de la variedad. Y aquí en Asturias lo tenemos claro: la manzana reineta es la reina indiscutible para este postre fácil. ¿Por qué? Pues porque tiene la textura perfecta: firme, carnosa y con un toque ácido que equilibra maravillosamente el dulzor del azúcar y la canela.
La reineta no se deshace durante el horneado como otras variedades más blandas. Mantiene su forma, su personalidad, y ese puntito de acidez hace que el postre no empalague. Es como si estuviera diseñada específicamente para ser asada. Claro que si no conseguís reineta, cualquier manzana de calidad os servirá, pero si la encontráis, no lo dudéis ni un segundo.
¿Cómo Preparar este Postre Tradicional?: La Receta Casera
Preparar este dulce tradicional es tan sencillo que hasta los más negados en la cocina pueden lucirse. Básicamente necesitáis manzanas (evidentemente), mantequilla, azúcar, canela y poco más. El proceso es de lo más simple: se precalienta el horno, se lavan bien las manzanas y se les quita el corazón con un descorazonador o, si no tenéis, con un cuchillo afilado haciendo un poco de artesanía manual.
Una vez tenéis ese huequito perfecto en el centro de cada manzana, lo rellenáis con mantequilla, azúcar moreno (o blanco, al gusto) y canela. Algunos le añaden también un chorrito de sidra asturiana, pasas, nueces picadas o incluso un trocito de chocolate. Las posibilidades son infinitas, pero la versión clásica es la que nunca falla.
El Secreto está en el Horno
Colocáis las manzanas en una bandeja de horno con un dedo de agua en el fondo para que se genere vapor y no se sequen. El tiempo de cocción varía según el tamaño y la variedad, pero generalmente con unos 35-40 minutos a 180ºC es suficiente. Sabréis que están listas cuando la piel empiece a arrugarse ligeramente y al pincharlas con un cuchillo, éste entre sin resistencia.
El truco está en vigilarlas. Cada horno es un mundo y cada manzana tiene su punto. Algunas se hacen antes, otras necesitan unos minutillos extra. Lo importante es que queden tiernas por dentro pero que mantengan su estructura. Y ese caldito que se forma en la bandeja durante la cocción, con el azúcar caramelizado, la mantequilla y los jugos de la manzana, es pura gloria líquida que debéis aprovechar para regar el postre al servir.
Mucho Más que un Simple Postre
Las manzanas al horno son uno de esos platos que funcionan en cualquier contexto. ¿Una comida familiar? Perfectas. ¿Una cena romántica? También. ¿Una tarde de domingo sin planes? Ideales. Se pueden comer calientes, templadas o incluso frías sacadas de la nevera al día siguiente (aunque reconocemos que templadas son una experiencia casi mística).
Además, este postre fácil es bastante saludable comparado con otras opciones más cargadas de calorías. La manzana aporta fibra y vitaminas, y si no os pasáis con el azúcar, tenéis un dulce que no os hará sentir culpables después de dos raciones.
Acompañamientos que Elevan la Experiencia
Aunque las manzanas asadas son perfectas por sí solas, hay combinaciones que las llevan a otro nivel. Una bola de helado de vainilla derritiéndose sobre la manzana caliente es de esas cosas que deberían estar prohibidas de lo buenas que son. También podéis añadir un poco de nata montada, natillas caseras o, si os sentís aventureros, un chorrito de anís (con moderación, que esto es Asturias y sabemos de lo que hablamos).
Algunos puristas de la receta casera insisten en que lo mejor es comerlas solas, sin artificios, para apreciar el sabor auténtico de la manzana caramelizada. Y no les falta razón. A veces menos es más, y este postre es prueba de ello.
Un Postre con Historia
Las recetas de la abuela como esta tienen algo especial: son recetas que han pasado de generación en generación, perfeccionándose con cada repetición. Nuestras abuelas ya preparaban este dulce tradicional cuando no había tantos ingredientes exóticos ni complicaciones innecesarias. Era cocina de aprovechamiento, de temporada, de producto local.
En otoño e invierno, cuando las manzanas abundaban y el frío pedía algo reconfortante, el horno se encendía y las casas asturianas se llenaban de ese aroma inconfundible. Era un postre económico, nutritivo y delicioso. Una combinación imbatible que explica por qué sigue vigente después de tantos años.
Consejos Finales para Triunfar
Si os animáis a preparar esta receta casera, aquí van algunos consejos que hemos aprendido con los años: elegid manzanas de tamaño mediano para que se cocinen uniformemente, no escatiméis en la mantequilla (estamos hablando de un postre, no de una ensalada), y probad a añadir un chorrito de sidra asturiana al agua de la bandeja para darle un toque más local.
Y lo más importante: disfrutad del proceso. Cocinar es un placer, no una obligación. Poned música, abrid una botella de sidra, y dejad que el aroma de las manzanas asándose os transporte a esos domingos de infancia en casa de la abuela.
Así que ya sabéis, la próxima vez que os apetezca algo dulce, tradicional y que os caliente el corazón, recordad estas humildes pero maravillosas manzanas asadas. Un clásico de Asturias que nunca, nunca defrauda.

Soy el rostro detrás de asturiasinfo.com. Como creadora de contenido en redes sociales, mi pasión por la comunicación y la creatividad me ha llevado a explorar y compartir todo lo relacionado con Asturias. Mi objetivo es proporcionarte información útil y entretenida que te inspire a descubrir lo mejor que esta tierra tiene para ofrecer. Además de mi trabajo en redes sociales, también soy especialista en WordPress. Mi función es mantener este espacio en línea, siempre fresco y atractivo.