Así es el Cementerio de Bandujo con tumbas, flores y tierra negra

Getting your Trinity Audio player ready...

Estamos en uno de esos lugares que te hacen parar el coche, bajar del mundo “urbano” y recordar que la auténtica magia a veces está en la tierra negra, en las flores, en las tumbas y en la historia que se respira en cada piedra. Porque hoy vamos a hablar del Cementerio de Bandujo, sí: el cementerio de Bandujo —también llamado Banduxu en asturiano—, en el reconfortante concejo de Proaza, Asturias.

Prepárate: nos vamos a sumergir en tumbas sin lápidas, tradiciones que perviven, flores que cubren la tierra, un pueblo medieval declarado Bien de Interés Cultural… Sí, suena un poco serio, pero prometo que lo contaré como si estuviéramos tomando un “cafecito” (o un culín de sidra) frente al valle. Y que salgas con ganas de visitarlo, claro.

Cementerio de Bandujo

Los Cementerios más bonitos de Asturias

El pueblo de Bandujo está enclavado dentro del concejo de Proaza (Asturias). Es una aldea pequeña —de las que tienen poco más de 40 habitantes— declarada Bien de Interés Cultural (BIC) en 2009 en la categoría de Conjunto Histórico. Y dentro de esta aldea medieval de cuento existe un cementerio que no es “uno más”. Porque sus tumbas, su forma de enterrar, su tradición, hablan de una simbiosis entre comunidad y tierra que pocas veces vemos.

Si ya estás en la popular Senda del Oso (una ruta estrella en Asturias), este lugar está muy cerquita y añade un matiz histórico/tradicional que mola. Te ofrece una experiencia distinta: no sólo paisaje, sino sentir el tiempo pausado, la tradición viva, la memoria colectiva. Y sí: las tumbas, las flores, la tierra negra… ¿qué más se puede pedir para una escapada distinta?.

Para entender el cementerio hay que conocer el pueblo. Bandujo es uno de esos núcleos que el turismo “serio” de Asturias ama por su autenticidad, porque parece detenido en el tiempo. Como dice uno de los portales: “una de las mejores aldeas medievales del Principado”.

Algunos datos clave que te vendrá bien saber:

  • Altitud aproximada: unos 700 metros.

  • Antes de los años ochenta, Bandujo estaba sin carretera decente, sin agua corriente, sin electricidad. Sí, como cuando la vida iba más despacio.

  • Declarado Bien de Interés Cultural (BIC) como Conjunto Histórico en 2009.

  • Barrios repartidos por la loma: El Barreiru, La Molina, Antelaiglesias, Palacio, La Reguera, Toral, Campal.

Lo bonito de Bandujo es que cuando llegas parece que retrocedes unos cuantos siglos: callejuelas de piedra, casas con chimeneas, hórreos, una torre medieval, vistas apabullantes. Y ahí, al lado de la iglesia, está el cementerio… que es un capítulo aparte.

Ahí va lo jugoso. ¿Por qué este camposanto es diferente?. Porque mil detalles: tumbas sin dueño, enterramientos en tierra, tradición viva, mantas de flores… Vamos punto por punto.

Tumbas sin lápida ni dueño

En el cementerio de Bandujo las tumbas no son “privadas” como podría imaginarse. No hay nichos lujosos. Según los que lo cuentan: cuando alguien fallece, ocupa “la tumba de la persona que lleva más tiempo enterrada”. 
Eso quiere decir que cuando alguien muere se reutiliza ese espacio; los restos antiguos quedan en una zona común (“huesera”) y la tumba vuelve a estar activa. 
Además, se trata de enterramientos “en tierra” —sin mausoleos— lo cual le da un aire sobrio, humilde, y muy conectado con la naturaleza.

Flores, tierra negra y tradición en el Día de los Difuntos

Un detalle que a mí me conquistó: el día de Todos los Santos —o Día de Difuntos— en Bandujo las vecinas y vecinos “engalanan” las tumbas con mantas de flores y dibujos sobre la tierra negra. “Cubren las tumbas con café y pétalos de flor natural” leí en una crónica. 
Es una tradición que se ha perdido en otros sitios de Asturias pero aquí se mantiene con mimo. Y el efecto visual es impactante: todas esas pequeñas tumbas de tierra cubiertas de flores, formando dibujos geométricos… fresco.

3.3 Ubicación privilegiada y vistas de infarto

El cementerio está “entre la torre y la iglesia” del pueblo. En un lugar que domina el valle, lo que hace que la visita tenga un plus: no sólo historia, sino paisaje, conexión con la tierra, y ese “por qué estamos aquí” que no encuentras en todos los cementerios.

3.4 La tierra negra y los restos que “acompañan”

Ese gesto de reutilizar tumbas y de que los restos antiguos permanezcan ahí entre las nuevas generaciones del pueblo me pareció tan poético como humano. La tierra negra —literalmente— es parte de la memoria del lugar. Como alguien lo describió: «a los pies del cielo, la eternidad y la tierra de sangre».

Así que cuando camines entre las tumbas, piensa que estás pisando siglos de historia colectiva, de muertos que siguen “acompañando” a los vivos, de rituales de flores que no se han olvidado.

4.3 Qué ver además del cementerio

Porque Bandujo tiene mucho más:

  • La iglesia de Iglesia de Santa María de Bandujo (románico tardío) junto al cementerio.

  • La Torre de Bandujo (o Torre de Tuñón) de planta circular construida en los siglos XIII–XIV, una de las torres defensivas mejor conservadas de Asturias.

  • Callejear por el pueblo: casas de piedra, hórreos, paneras, lavadero antiguo,… todo el conjunto fuera del cementerio también merece calma.

  • Y si te quedan fuerzas: acercarte a la Senda del Oso (o volver por ella), bosque, río, tranquilidad.

4.4 Cuándo ir / mejores momentos

  • Al amanecer o al atardecer: la luz en el valle es espectacular.

  • En torno al Día de los Difuntos (principios de noviembre): para ver en directo las flores, las mantas, la tradición del cementerio.

  • Evita los días de lluvia intensa si vas a caminar por el camino medieval, puede estar resbaladizo.

5.1 ¿Por qué no lápidas ni nichos?

La lógica es comunitaria y humilde: no se trata de “mi” tumba con mi nombre, sino de “la tumba del pueblo”. Cuando alguien fallece se le da “morada” en la que lleva más tiempo vacía, y los restos anteriores quedan mezclados en la “huesera”. Así se mantiene el espacio, así se mantiene el vínculo con el lugar.
El efecto es que el cementerio no está fragmentado en parcelas, sino que es un todo, un mosaico de memoria colectiva.

5.2 La tierra negra y las mantas de flores

La tierra que ves sobre muchas tumbas es parte del ritual: se revuelve para hacer dibujos, se “pinta” con flores, se cubre con pétalos. El día de Difuntos, las vecinas del pueblo se encargan de cubrir las tumbas con mantas de flores que dibujan formas geométricas sobre la tierra. Es algo tan visual como emotivo. 
Imagínate: un cielo de montañas, un pueblo de piedra, y frente a ti ese cementerio donde la tierra y las flores configuran una alfombra de recuerdos. Brutal.

5.3 La tradición sin perder su esencia

Sí: este cementerio llama la atención, hace que la gente hable de él, lo que es bueno porque hace que la tradición no se olvide. Pero también es un lugar real para los vecinos, no sólo un “escenario”. Y eso le da autenticidad.
Cuando alguien muere en Bandujo, “vuelve” al suelo del pueblo, al ciclo tierra-vida-memoria. Es un símbolo muy asturiano, de arraigo, de comunidad. Las tumbas sin nombre, sin lujo, nos recuerdan que todos somos parte de algo mayor. Y las flores… ese toque cariñoso, humano.
Es una experiencia que te conecta.

Para Proaza es un valor añadido. Ya la Senda del Oso atrae gente al valle, y estos rincones que están próximos permiten alargar la visita, diversificarla, y repartir en el territorio. Es bueno para economía local, alojamientos rurales, restauración (aunque modesta). Para el visitante: “ya que estás por el Valle de los Osos, sube a Bandujo, visita la aldea medieval y su cementerio”.

Declarar Bandujo –y por ende su cementerio– como Bien de Interés Cultural ayuda a protegerlo. Es patrimonio arquitectónico (la aldea, la torre, la iglesia) y también intangible (la tradición de flores y enterramientos en tierra).

Vale, ahora hazme el favor de cerrar los ojos un momento (o al menos imaginar) y acompáñame en un pequeño “tour”:

Venimos desde la Senda del Oso, ya dejamos el coche aparcado, entramos en Bandujo por una calle de piedra que sube ligeramente. Huele a musgo, a casa de pueblo, a chimenea encendida si es invierno. Llegamos a la iglesia de Santa María, su pórtico sencillo, su aire románico tardío. A la izquierda, un pequeño muro de piedra y al otro lado, como elevándose hacia la loma, el cementerio.

Las tumbas están alineadas, no todas perfectas, algunas cubiertas de tierra negra recién removida, otras con pétalos de flores que aún siguen en pie. No hay nombres grabados, sólo esa forma de “manta de flores” que se extendió el 2 de noviembre. Al fondo, la torre redonda de Bandujo vigila el valle.

Respiras. Observas que cada tumba es compartida, que la tierra está viva, que los vivos y los muertos están allí reunidos desde hace generaciones. Y que ese gesto de cubrir con flores es un abrazo colectivo.

Bajas hacia el mirador del cementerio: el paisaje se abre, el valle, los montes, la iluminación cambia según la hora. Aquí sientes que estás en Asturias profunda, en una tierra que no se conforma con ser bonita: quiere que la sientas.

¿Cuántas tumbas hay?

Se habla de unas 27 tumbas aproximadamente en el cementerio de Bandujo.

¿Sólo se entierran personas del pueblo?

Sí, el enterramiento está reservado para oriundos del pueblo.

Porque reúne varios ingredientes que en turismo son “dorados”: paisajes espectaculares, tradición viva, patrimonio arquitectónico, un entorno que parece detenido.
Porque ese cementerio con tumbas sin nombre, flores, tierra negra, te hace pensar en cómo vivimos, cómo recordamos y cómo la comunidad da significado a la muerte (y a la vida).
Porque en Asturias lo tenemos, permiten experiencias más allá de “solo playa o montaña”: esa mezcla de historia, cultura, paisaje y emoción. Porque creemos que los viajes pequeños, los rincones escondidos, son los que dejan marca.

La próxima vez que estés por Asturias le des una oportunidad a esta aldea medieval, que la mezcla de tumbas, flores y tierra negra te sorprenda, y que cuando vuelvas lo cuentes con los amigos como “sí, estuve ahí, en un cementerio que me hizo pensar”.

como llegar¿Cómo llegar al pueblo de Bandujo?:

Tienes dos opciones principales:

  • En coche, por carretera de montaña (curvas y pocos aparcamientos) hasta el acceso al pueblo.

  • Caminando por el Camino Medieval que parte desde la zona de la Senda del Oso, con bosques, ascenso moderado, fotografía increíble.

El pueblo tiene un aparcamiento bastante reducido: si subes en coche, aparca fuera del núcleo y luego accede a pie. Se recomienda madrugar para evitar agobios.